Mostrando entradas con la etiqueta palurdismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta palurdismo. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de noviembre de 2014

Lo que el agua trajo

La lluvia, en mi tierra, es todo un acontecimiento. Concede otro rostro al paisaje conocido, abriga el cielo con algodón, y añade reflejos al pavimento. La gente no permanece, ni mucho menos, indiferente a tal cambio. Hay una histeria colectiva por esquivar los charcos y reducir al mínimo tiempo posible la exposición a las gotas de agua, no vaya a ser que se lavaen más de tres veces al año.

En las grandes ciudades, además, se produce un fenómeno bastante desagradable. Las alcantarillas se inundan y las ratas tratan de salir a la superficie para evitar el ahogamiento. Así es como el transporte público se infecta con gentuza del más rebajado jaez. En esas ocasiones es cuando descubres que el Estado no se digna a limpiar detrás de la nevera durante años, y al retirarla se descubre toda la mierda gestada en tan oscuro rincón.

¡Apártense!

viernes, 7 de marzo de 2014

El ser humano es extraordinario

No sé por qué razón la musa ha llevado a mi sesera aquella frase extraída de un anuncio de Aquarius que rezaba lo siguiente: "El ser humano es extraordinario". Y creo recordar que el hombre que profería esto lo hacía con una total convicción en la bondad humana. No sólo eso, sino que acto seguido recibía un aplauso de los presentes.

Ciertamente, un furtivo vistazo a un espejo me convence del asombroso potencial de la especie humana. Los que tengáis manos, oh hermanos, echadles un vistazo. Que trabajo tan meticuloso, ya quisieran los chinos fabricar unas tan buenas.

viernes, 14 de febrero de 2014

Buenas maneras VI: "La excepción que confirma la regla"

Algo habré hecho mal, porque por algún castigo divino comparto el idioma con la chusma que infesta la ciudad con sus parloteos sin seso. Tengo que tragarme conversaciones del más zafio nivel. La utilización de expresiones como la que voy a examinar hoy en dichos diálogos me ha conducido a proporcionaros una de esas maravillosas lecciones de modales que tanto os hacen falta, hienas analfabetas.

"Es la excepción que confirma la regla", asegura un patán que quiere salir al paso después de quedar en evidencia. Pero no, NO, ¡¡¡NOOO!!! Hijo de puta, que desfiguras la lengua y vilipendias a la lógica sólo por no reconocer tu ignorancia sin mesura. ¿Cómo demonios va a confirmar la regla una excepción, esto es, algo que se sale de la regla? Es como ir a visitar a tu abuela, defecar en el fregadero, restregar el pastel por las paredes y pretender que la vieja te dé una palmadita en la espalda.

Cállese.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Ese pequeño instrumento de tortura

El teléfono, inventado por el italiano Antonio Meucci en la segunda mitad del siglo XIX, supuso un avance científico de valor incalculable. El desarrollo de la telefonía móvil desde finales de los años 40 maximizó las posibilidades del aparato. Su popularización en los 90 permitió el contacto inmediato con cualquiera de nuestros conocidos. Pero ha sido en los últimos años cuando el invento se ha desmadrado por completo.

No estaría de más la inclusión de un tratado de educación junto a las instrucciones de uso de los teléfonos móviles. Mucho configurar las aplicaciones más molongas pero poco mantener las formas delante de los demás. ¡Manga de pendejos!

Salvo excepciones, tener un teléfono cerca es dañino.

jueves, 24 de octubre de 2013

Buenas maneras V: Los andares

Queridos hermanos, hoy retomaremos nuestras lecciones de buenas maneras para domar a esas fierecillas que ensucian nuestras calles y nos provocan vergüenza ajena con su incivilizado comportamiento. Recurramos a unos celebérrimos y maravillosos versos de Antonio Machado para introducir la cuestión:


Murió el poeta lejos del hogar. 
Le cubre el polvo de un país vecino. 
Al alejarse le vieron llorar. 
"Caminante no hay camino, 
se hace camino al andar..."

sábado, 21 de septiembre de 2013

El Ulises de Joyce y otras bazofias varias

Pocas cosas me inspiran tanta repulsión como la impostura intelectual. La utilización de la literatura con fines pretenciosos suele engendrar libros infames que se instalan para la eternidad en los altares de los pedantes. Escribir un libro vulnerando a propósito las normas de la estructura del discurso es una de las principales vías para alcanzar la admiración de los culturetas. Vomitar pensamientos incoherentes y faltos de interés en largas parrafadas (superiores a una página en ocasiones) ya supone un efecto llamada a los palurdos que otorgan premios. También podemos ahorrarnos los guiones y las comillas y poner diálogos en frases seguidas, así el lector podrá perder el tiempo interpretando quién dice qué.

Ayer finalicé (¡por fin!) Barrio de Maravillas (1976), una novela de Rosa Chacel harto indigesta. Narra la historia de dos niñas repelentes en el Madrid de principios del siglo XX. Básicamente plasma en primera persona las preocupaciones de una de estas niñas (al parecer hay ciertos tintes autobiográficos en la novela), y eso sería estupendo si hiciera cosas fuera de lo común y no fuera tan insoportable. Insoportable ella e insoportable también su pandilla de amigas, entre las que se encuentra una tal Piedita. Diantre, cada vez que leía semejante mierda de nombre se me corroían las entrañas. Detesto los nombres que surgen a imitación de palabras (en este caso Piedad), actitud acentuada si se emplea un diminutivo. Por cierto, desde aquí concedo el Galardón a los Pésimos Padres para aquellos individuos que bautizan a su progenie con nombres tales como Dolores o Angustias. Hace falta ser hijo de Caín para cargar a una persona con semejante estigma.

A veces un Farenheit 451 selectivo no estaría mal.

martes, 24 de julio de 2012

Buenas maneras IV: Aires de grandeza

Hermanos, habréis advertido mi inactividad en esta preciada gruta del saber, pero sabed que me hallo sumido en una espiral de violencia, drogas y telenovelas sudamericanas (no sé qué es peor, mamasita). Pero, de la misma forma que hay quien dice que la muerte de JFK fue un suicidio, yo sostengo un avión de papel en la mano a la espera de que sea impelido por el viento.

Desconcertante sonrisa maligna en una escena típica del ascensor.


Una vez aclarado este punto y coma, podemos pasar a tratar ya lo que realmente nos atormenta: las flatulencias. La guía de los buenos modales (ya disponible en tu quiosco) nos indica que rilarnos en presencia de otro ser humano es una descortesía. No pretendo desviarme de tan insigne tratado, sino simple y llanamente exponer ciertos puntos a tener en consideración.

miércoles, 23 de mayo de 2012

El horóscopo de hoy, de ayer y de mañana

A diario tengo ocasión de observar cómo algunos seres humanos (es un decir) hojean el periódico para leer una única cosa: el horóscopo. Ver cómo ignoran el devenir nacional, la actualidad internacional, la problemática social, la actividad cultural o el funcionamiento de la economía mientras pasan las páginas de los diarios a raudo ritmo es desalentador, pero que precisamente vayan a buscar la única porquería que no debería figurar en un ejemplar informativo me sume en las más hondas miasmas de la tristeza.


Por eso, criaturas inmundas, he decidido llevar a cabo un hermoso ejemplo de zodíaco para que podáis consultarlo cualquier día del año. La alineación de los planetas o las fases de los astros me importan un auténtico carajo, y ya aviso que semejantes herejías no han sido tenidas en cuenta para la realización del horóscopo weinoriano.

martes, 27 de marzo de 2012

Buenas maneras III: Pedir la hora

Ir por el mundo desconociendo el momento del día en el que se vive es una de las mayores faltas en que puede incurrir un ser humano civilizado. Desgraciadamente, a diario nos topamos con gentuza de este calibre al doblar cualquier esquina. Uno podría pensar que estos despistados individuos conforman una suerte de mafia obsesionada con poner a prueba a los viandantes de alma pura.



Ahora bien, dado mi antimilitarismo no voy a generalizar, oh hermanos, y me permitiré distinguir entre los tipos más comunes de individuos que piden la hora:

lunes, 18 de julio de 2011

Buenas maneras II: "He dicho"

Pocas expresiones concentran tanta pretenciosidad como el "he dicho". Este par de palabras suelen situarse al término de la intervención de un pedante, y nosotros, de verbo conciso y sincero, nos preguntamos cuál es su verdadera utilidad:
a) Fórmula para que los compañeros de conversación despierten del letargo.
b) Fórmula para recalcar la propia autoría de la disertación del señor plasta, no vaya a ser que creamos que acaba de recitar un discurso de algún filósofo olvidado y pretenda atribuírsela.
c) Fórmula para que el parlante pueda declarar al mundo lo insufrible y ridículo que es.

Ciertamente, hermanos, podemos deducir que la verdad reside en la mezcla de las tres posibles respuestas.


domingo, 17 de julio de 2011

Buenas maneras I: "¿Perdona?"

Hermanos, doy génesis a una nueva sección para educar (domesticar) a los malos pencos y las malas pécoras que turban a las gentes de bien y paz con sus zafiedades imperdonables.

Hoy nos centraremos en uno de los tumores más malignos de las conversaciones, en concreto, la interjección "¿perdona?", previa a una intervención. Hay personas que son incapaces de participar en una conversación si no introducen con calzador la muletilla de marras antes. Y, pese a mi estoicismo, no puedo remediar que se me escape un gutural "argh" cada vez que algún descerebrado pronuncia la palabreja mágica.

Precursoras de la maldad.

miércoles, 13 de julio de 2011

Satán está al volante

Hermanos, vivimos en medio de veloces y despiadadas máquinas, conocidas comúnmente como vehículos. A doquiera que vayas te hallarás asediado por mastodontes mecánicos pilotados por cabezas de chorlito. No entiendo cómo es posible que no se le haga una prueba psicológica a los futuros conductores antes de otorgarles la pertinente licencia.

Garrulos que se creen los zares del asfalto desconciertan a los moradores de la urbe utilizando sus bocinas continuamente y gritando palabrejas obscenas. A toda esta gentuza impaciente, que ya está acelerando y dando voces cuando el disco rojo del semáforo aún está encendido, debería retirársele el permiso de conducción, pues constituyen un peligro potencial para los ciudadanos.

sábado, 21 de mayo de 2011

La vulgar plaga

Últimamente albergo la sensación de que la chusma ha tomado la ciudad de Valencia, capital del Mediterráneo (chúpate esa, Roma). No hay día en el que salgas a la calle y no te encuentres con un perfecto imbécil, algo que yo consideraba anteriormente como una rara avis in terrae.

Ejemplares como el que os voy a describir pueblan las calles de la ciudad del Turia, quizá para darle un toque bohemio similar al de Montmartre. Miércoles a las 14:15 horas. El Reverendo Weinor camina a paso ligero cuando de la puerta de un establecimiento alimenticio emerge un individuo de tez pálida, ojos  de un azul diabólico y ni un solo cabello en su hueca testa. Apenas estaba saliendo del local cuando masculló las siguientes palabras: "Me cago en los putos perros que se cagan por las calles, y en sus putos amos que no recogen sus mierdas". Después de esta reflexión en voz alta, procedió caminar a mi lado al tiempo que gruñía "ña ña ña" como un verdadero retardado durante treinta segundos.

viernes, 13 de mayo de 2011

Ánades antropomorfos

¿Cuántas veces, oh hermanos, un torbellino de fuego se ha adueñado de vuestro interior, mientras un vocinglero duende os susurra las atrocidades más bárbaras? Este fenómeno se me hace cada vez más habitual.

Sabed que soy un reverendo muy pacífico que trata de evitar conflictos, pero en el interior del templo se esconde la bestia, el minotauro. Y es que a diario contemplo la idiocia de la fauna que me rodea, y mi inconsciente me arroja frases a la mente típicas de un psicópata.

miércoles, 20 de abril de 2011

Financiando a los gérmenes

Oh, hermanos, mi sangre es un torrente de rápidos líquidos. Si hay algo que me suscita ira son las subvenciones. Entendamos por subvenciones el apoyo económico a personas, empresas o colectivos para que realicen una determinada labor.

Es perfectamente comprensible que los gobiernos de todos los mundos intenten estimular a los genios en potencia mediante el apoyo pecuniario. Así, los investigadores que tratan de hallar un remedio al cáncer o el estreñimiento, o los cineastas capaces de generar obras de impagable impacto por los conflictos que plantea bien pueden recibir subvenciones para proseguir con sus actividades por bien de la sociedad.

jueves, 14 de abril de 2011

Batalla de fósiles

Sujetaos bien, porque el trayecto no va a ser breve. De nuevo el autobús como escenario perfecto para que la fauna más infrahumana de la sociedad española entre en acción. Nada hay más reconfortante para empezar el día con buen pie que escuchar a un par de viejas bregando por sentar sus parasitarias posaderas en los codiciados asientos verdes.

martes, 29 de marzo de 2011

Los andróginos toman las calles

Mi chófer conducía mi limusina (vaya vehículo más descuajeringado), cuando tuvo que detenerse ante un disco rojo. Era de noche, de modo que por aquella avenida el tráfico era ciertamente tenue. Tan sólo un coche había, y justamente se hallaba en el carril de mi derecha, por lo que el contacto visual con la chusma que infestaba su interior era nítido.

lunes, 14 de febrero de 2011

14 de febrero, un día sin cerebro

¡WOW! Hoy es San Valentín. Sacad vuestras prendas más floripondias del armario y salid a la calle proclamando vuestro amor a los cuatro vientos. Hinchaos de bombones, moríos de alergia esnifando flores de plástico perfumadas que habéis hurtado al vecino chino y provocad un cortocircuito en vuestras deficientes seseras mientras contempláis la ristra de bazofias que nos echarán hoy por televisión.

martes, 8 de febrero de 2011

"Cuando el río suena..."

"Cuando el río suena... pilas lleva" dijo un anónimo caminante de las calles que frecuentemente transito. Esto es intolerable. El populacho no sabe hablar, y eso que hablar constituye una actividad fundamental para la vida humana. Claro, si ya van mal desde la base... Cualquier día llegarás a casa y te encontrarás a alguien cagando en el fregadero.

viernes, 14 de enero de 2011

La venganza tardía

Hermanos, recientemente tuve conocimiento de un episodio, que, aunque atávico, no deja de estar de actualidad. Mi abuela, ese ser travieso aunque muy honrado, me relató las fechorías de un bellaco cuyas siglas responden a F.G., sin duda uno de los personajes más abyectos del municipio que me vio dar los primeros pasos y plantar los primeros pinos.