Hermanos, hoy os traigo una fermosa historia que refleja completamente el espíritu weinoriano. En concreto, voy a relatar un suceso de índole futbolística.
Situémonos en la Copa del Caribe de 1994, en concreto, en la fase preliminar de grupos. Esta competición tenía un curioso reglamento. Sólo se clasificaría una selección de cada grupo, y en caso de empate de puntos se tendría en cuenta la diferencia de goles a favor y en contra. Lo peculiar residía en que los partidos no podían quedar empatados, sino que se procedía al gol de oro, tanto que curiosamente valía por dos goles. Desconozco el por qué de esta majadería, pero desde los anormales acontecimientos de 1994 cambiaron la normativa.
En el último partido de la fase de grupos, Barbados necesitaba ganar a Granada, el líder, por una diferencia de dos goles. Recordemos que sólo un equipo se clasificaría por cada grupo.