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viernes, 14 de febrero de 2014

Buenas maneras VI: "La excepción que confirma la regla"

Algo habré hecho mal, porque por algún castigo divino comparto el idioma con la chusma que infesta la ciudad con sus parloteos sin seso. Tengo que tragarme conversaciones del más zafio nivel. La utilización de expresiones como la que voy a examinar hoy en dichos diálogos me ha conducido a proporcionaros una de esas maravillosas lecciones de modales que tanto os hacen falta, hienas analfabetas.

"Es la excepción que confirma la regla", asegura un patán que quiere salir al paso después de quedar en evidencia. Pero no, NO, ¡¡¡NOOO!!! Hijo de puta, que desfiguras la lengua y vilipendias a la lógica sólo por no reconocer tu ignorancia sin mesura. ¿Cómo demonios va a confirmar la regla una excepción, esto es, algo que se sale de la regla? Es como ir a visitar a tu abuela, defecar en el fregadero, restregar el pastel por las paredes y pretender que la vieja te dé una palmadita en la espalda.

Cállese.

jueves, 24 de octubre de 2013

Buenas maneras V: Los andares

Queridos hermanos, hoy retomaremos nuestras lecciones de buenas maneras para domar a esas fierecillas que ensucian nuestras calles y nos provocan vergüenza ajena con su incivilizado comportamiento. Recurramos a unos celebérrimos y maravillosos versos de Antonio Machado para introducir la cuestión:


Murió el poeta lejos del hogar. 
Le cubre el polvo de un país vecino. 
Al alejarse le vieron llorar. 
"Caminante no hay camino, 
se hace camino al andar..."

lunes, 14 de octubre de 2013

No me corten la lengua

La Real Academia Española es el organismo encargado de regular la normativa de la lengua castellana. Entre sus obligaciones se encuentra el observar la evolución del idioma e incorporar nuevos vocablos si procede, o el trabajar para mantener la cohesión idiomática en los distintos territorios en los que se habla el español. Su poder y su responsabilidad son, por ende, colosales.

Y hete aquí, oh hermano, que últimamente esta academia transita por la vida como paloma con diarrea: de cagada en cagada. En fechas recientes se han incorporado a su diccionario, y por tanto normalizado, palabrejas del nivel de "almóndiga"y "asín". El esperpéntico intento  de extirpar la denominación "i griega" a la vigésima octava letra del alfabeto en favor de "ye" desató la indignación popular, hasta el punto de que la RAE tuvo que recular.

La edad pasa factura, y parece que la RAE está chocheando ya.

martes, 24 de julio de 2012

Buenas maneras IV: Aires de grandeza

Hermanos, habréis advertido mi inactividad en esta preciada gruta del saber, pero sabed que me hallo sumido en una espiral de violencia, drogas y telenovelas sudamericanas (no sé qué es peor, mamasita). Pero, de la misma forma que hay quien dice que la muerte de JFK fue un suicidio, yo sostengo un avión de papel en la mano a la espera de que sea impelido por el viento.

Desconcertante sonrisa maligna en una escena típica del ascensor.


Una vez aclarado este punto y coma, podemos pasar a tratar ya lo que realmente nos atormenta: las flatulencias. La guía de los buenos modales (ya disponible en tu quiosco) nos indica que rilarnos en presencia de otro ser humano es una descortesía. No pretendo desviarme de tan insigne tratado, sino simple y llanamente exponer ciertos puntos a tener en consideración.

martes, 27 de marzo de 2012

Buenas maneras III: Pedir la hora

Ir por el mundo desconociendo el momento del día en el que se vive es una de las mayores faltas en que puede incurrir un ser humano civilizado. Desgraciadamente, a diario nos topamos con gentuza de este calibre al doblar cualquier esquina. Uno podría pensar que estos despistados individuos conforman una suerte de mafia obsesionada con poner a prueba a los viandantes de alma pura.



Ahora bien, dado mi antimilitarismo no voy a generalizar, oh hermanos, y me permitiré distinguir entre los tipos más comunes de individuos que piden la hora:

domingo, 17 de julio de 2011

Buenas maneras I: "¿Perdona?"

Hermanos, doy génesis a una nueva sección para educar (domesticar) a los malos pencos y las malas pécoras que turban a las gentes de bien y paz con sus zafiedades imperdonables.

Hoy nos centraremos en uno de los tumores más malignos de las conversaciones, en concreto, la interjección "¿perdona?", previa a una intervención. Hay personas que son incapaces de participar en una conversación si no introducen con calzador la muletilla de marras antes. Y, pese a mi estoicismo, no puedo remediar que se me escape un gutural "argh" cada vez que algún descerebrado pronuncia la palabreja mágica.

Precursoras de la maldad.

martes, 14 de septiembre de 2010

¡A la batalla!

¿Adónde vas, hermano? A la batalla, ¡a la batalla! Unámonos todos, compañeros, y combatamos juntos uno de los grandes males que afligen a esta sociedad. La educación en este país está podrida. Sí, hermanos, la educación, uno de los instrumentos de socialización más importantes, es el pútrido manantial del que beben los parásitos y desgraciados que moran entre nosotros. Esos parias, esos imbéciles sin perspectiva vital, sin metas que alcanzar durante su nociva existencia, se contaminan al tomar el inicuo líquido que destilan los centros educativos, esos colosales monstruos de destrucción intelectual masiva.