Hermanos, aquí el Reverendo Weinor se halla en el lecho de muerte. Bueno, quizá no sea muy exacta esta afirmación. Mejor sería decir que no puedo estar apartado del váter, la taza de té más célebre de todos los tiempos. Al margen de la gastroenteritis que fustiga mis tripas, lo que más me ha turbado en el día de hoy ha sido una furtiva llamada telefónica a las 16:39 horas. Tras sumir mi televisor en un silencio sepulcral (¡con lo interesante que estaba el documental!), contemplo que el número del malhechor que me está llamando es 246, simplemente 246.
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viernes, 2 de abril de 2010
martes, 30 de marzo de 2010
Fluorización del agua y sueños turbadores
Hermanos, hoy ha sido un extraño día. Mientras estaba desarrollando mi labor (que es tan soporífera como inútil) unos hirientes males me han aquejado. Las ganas que tenía de potar y jiñar al mismo tiempo casi me han hecho perder el juicio. Tras unos minutos de resistencia, y emulando a las tropas rusas que lucharon contra Napoleón, he emprendido la retirada como alma que lleva el Diablo. Apenas había salido a la calle cuando he advertido que el potaje quería salir de mi "corpus". Como soy un caballero, me he limitado a echar hasta la primera papilla detrás de un árbol. Espero que me lo agradezca y crezca fuerte y sano.
Categoría:
Anécdotas,
enfermedad,
Knut Hamsun
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