Extrañas son las cosas que le suceden a vuestro hermano Weinor. Ayer fue un día de contrastes. Cómo no, en el autobús, que es el vehículo de la plebe, observé varios hechos dignos de mención. El primero, que al señor conductor se le ha ido la pinza y me ha devuelto más dinero del que le he entregado para pagar el billete. Ver como me largaba las monedas de 1 y 2 euros ha sido un gratificante espectáculo. Lo mejor ha sido una inusual sensación de gozo conforme me retiraba con un dinerillo de más.