Hay una frase hecha que dice: "contento como un niño con zapatos nuevos". Yo, personalmente, no soy tan estúpido como para ir sonriendo por la calle sólo por estrenar un calzado. Y máxime cuando los zapatos sin usar están rígidos y la adaptación de los pies requiere su tiempo.
Sin embargo, nada como unos Pikolinos para dejar clara tu condición de Señor del Universo. Y así me teníais hace unos días, 'pikolineando' la ciudad a paso fuerte. Ciertamente no lo hacía para llamar la atención como las zorras desesperadas que llevan tacones, sino para dejar huella. ¡Así aprenderán!, pensaba.


