lunes, 25 de noviembre de 2013

Un avión lleno de mierda

Los amantes pasajeros


Pedro Almodóvar es una de las figuras más controvertidas de la cultura española. Su obra ha desatado los mayores halagos pero también los más contundentes rechazos. En mi caso, sólo he visto algunas de sus últimas películas (Volver, Los abrazos rotos, La piel que habito) y a tenor de las alabanzas recibidas por ellas creo que su cine está bastante sobrevalorado. Sus ambientes cochambrosos me inspiran una profunda grima, y sus retratos sobre la mujer (una actriz dijo que nadie como él retrataba a las mujeres) y sobre el homosexual me parecen tremendamente misóginos y homófobos. A nivel personal poco o nada tengo contra el realizador manchego, pero el visionado de su última película, Los amantes pasajeros (2013), me ha conducido a alistarme en las filas de sus detractores.

El argumento de este atentado contra la salud mental es el siguiente: un avión sale de Madrid con destino a Méjico cuando una grave avería obliga a los pilotos a dar vueltas en busca de una pista libre para acometer un aterrizaje de emergencia. Ante el riesgo de perder la vida, los pasajeros y la tripulación estallan en un desparrame de confesiones íntimas.

La fauna que nos hará desear la muerte durante hora y media.


No es que Los amantes pasajeros tenga un argumento original, puesto que la idea de meter a personajes pintorescos como pasajeros de un arriesgado viaje se ha dado mucho tanto en la literatura como en el cine. Y, sin embargo, si estos pasajeros cuentan con historias personales interesantes se puede fabricar una buena película sin ningún problema. En el género de la comedia, el modelo a seguir bien podría ser la disparatada y desternillante Aterriza como puedas.

Pero en este caso, Almodóvar ha diseñado unos personajes insufribles, encarnaciones de la más absoluta vulgaridad. Unos azafatos gais, unos pilotos bisexuales, una pareja de recién casados que transporta droga, una vidente cuarentona virgen y otras bestias de calaña similar participan en esta película coral. La gran mayoría de ellos está obsesionada con el sexo, y en concreto con el órgano masculino, de modo que reiterativos chascarrillos de dudosa legalidad y nula gracia redondean el calvario. Confundir "llamada" con "mamada" es una muestra del nivel humorístico de la cinta.

Es evidente que uno de los recursos de la comedia son los personajes excéntricos, por muy forzados o prefabricados que parezcan. Si sus diálogos y situaciones son divertidos, esta impostura pasa desapercibida o al menos se mira con indulgencia. Pero en Los amantes pasajeros no consiguen arrancar ni una puta sonrisa, sólo desatan la ira del espectador. Javier Cámara, Carlos Areces, Raúl Arévalo, Hugo Silva, Lola Dueñas, Guillermo Toledo, Blanca Suárez, Miguel Ángel Silvestre… toda esta gente, panda de arrastrados, es capaz de olvidar su dignidad para participar en una película del popular director manchego.

Las 'estrellas' Antonio Banderas, Penélope Cruz y Carmen Machi nos deleitan con breves cameos, y digo deleitan porque de haber ocupado más tiempo en pantalla el vómito habría sido inevitable. ¿Cómo es posible que entre tanta gente no haya habido nadie que protestase por la bazofia infecta que estaban pergeñando? ¿De veras ninguno de estos actores se preocupó ante la idea de que este tormento inmundo se fuese a proyectar?

El trío de amanerados azafatos que en teoría llevan el peso cómico del largometraje.


Tengo entendido que Almodóvar empezó su carrera cinematográfica haciendo comedias. Yo no las he visto, pero de ser así parece que con los años se le ha olvidado cómo se hace reír al espectador. Pretende ofrecer una comedia ligera, y sólo consigue gastar una broma pesada. Hay un momento musical tan ridículo, con los azafatos contorneándose a lo cabaret, que se te nubla la visión. Unos diálogos soeces propios de adolescentes provocan ese sentimiento tan humano y empático que es la vergüenza ajena. Es que esta película es más mala que la comida que sirven en los aviones. No hay por dónde cogerla. No llega a la hora y media de duración y te hace bostezar. El fragmento poético y pretencioso en el que intervienen Guillermo Toledo, Blanca Suárez y Paz Vega es francamente patético.

Se supone que las elevadas cotas de ridiculez son conseguidas a propósito por el realizador. Y ello estaría bien si invitase a la carcajada, si consiguiera el objetivo principal de una comedia. Mas no es el caso. La persona que se ría con esta porquería que se lo haga mirar, porque Los amantes pasajeros parece un episodio malo de una serie española mala, una de ésas tan ordinarias y casposas que pululan con impunidad por la parrilla televisiva de nuestro país.

Al margen de los desastrosos aspectos argumentales de la cinta, el apartado técnico nos recuerda a algunos trabajos recientes del director. Una fotografía estilizada de colores muy vivos y limpios contrasta con la hedionda mugre del guión. La música combina temas de Alberto Iglesias, habitual colaborador de Almodóvar, con una mezcolanza de ritmos que incluye la marchosa I'm so excited de The Pointer Sisters o una versión cumbia del Para Elisa de Beethoven.



Los culturetas no podían faltar a la cita, y hay quien interpreta esta película como una alegoría a la situación española actual: mientras el avión (España) se está yendo a pique, la atención de sus moradores se concentra en vulgares historias personales (la telebasura). Una conclusión muy respetable y con la que se puede coincidir, pero eso no es motivo para alumbrar una mierda de película tan grande. Voy a citar al crítico del diario El Mundo Luis Martínez, que en un ininteligible texto saturado de halagos desmedidos a la figura del realizador, llegó a afirmar: "No se engañen, no es comedia, aunque lo parezca (…) Es Almodóvar devolviéndonos, para bien o para mal, la perfecta imagen de lo que somos. Brillante. Una provocación".

Resumiendo. Los amantes pasajeros es una película tan deleznable que no se la recomendaría ni al peor de mis enemigos. No concibo cómo alguien puede ir a verla pagando después de haberse tragado el esclarecedor tráiler. El mejor chiste de la cinta, y en realidad el único gracioso, es su nominación a Mejor comedia por los Premios del Cine Europeo del presente curso (y cuidado que no los han entregado todavía).


Puntuación: 2



T.O.: Los amantes pasajeros / España / 2013 / Dirección: Pedro Almodóvar / Elenco: Javier Cámara, Carlos Areces, Cecilia Roth, Guillermo Toledo, Blanca Suárez / Género: Comedia / Duración: 87 minutos

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