domingo, 3 de noviembre de 2013

Agentes apáticos

Agentes secretos


Sabido es que, en materia de cine, Hollywood ha dado con la fórmula del éxito desde hace muchas décadas. Por ello resulta lógico que en otros países se intente imitar su manera de hacer películas. En Europa suele haber coproducciones integradas por varios países que dan a luz películas que podrían pasar por estadounidenses si no fuera por las localizaciones empleadas. A veces estos experimentos salen bien, y a veces mal. En Agentes secretos (2004), francesa sobre el papel pero con la participación de Italia y España, se da el segundo caso.

La cinta de Frédéric Schoendoerffer recrea el ambiente en el que se mueven los espías. Cambios de identidad, viajes exóticos, tecnología punta, pistolas con silenciador, asesinatos por encargo, traiciones... Y, como contrapartida a un ritmo de vida tan elevado, una existencia vacía en la que apenas hay espacio para lo personal. Séptima y última aparición conjunta de Vincent Cassel y Monica Bellucci  en pantalla, dando vida a dos agentes secretos que se ven envueltos en las sombras de los tejemanejes del poder.

Monica Bellucci y Vincent Cassel, con la misma cara de póker durante todo el filme.


Ante esta descripción podrían surgir unas expectativas que ni por asomo cumple el filme. Se supone que es de intriga y acción, pero ni lo uno ni lo otro. Durante la primera hora los diálogos brillan tanto por su ausencia como por su sobriedad. Y no suceden cosas tan interesantes como para mantener tensión, por lo que el único fruto de todo esto son los bostezos y la indolencia del espectador. De vez en cuando se intenta profundizar en el retrato de los dos protagonistas, por ejemplo cuando se da a entender que mantienen una relación sentimental y ella quiere dejar su trabajo para llevar una vida normal. Pero en realidad los personajes son bastante planos y ni siquiera existe química entre ellos.

Y así van transcurriendo los minutos, entre el sopor de escenas silentes, la manipulación de diversos chismes y la visita a diversas ciudades (Casablanca, París, Madrid, Ginebra, Beirut...). Por cierto, en la versión doblada (en la versión original no lo sé) una chirriante voz en off proclama el nombre de la población y el país donde van sucediendo los hechos. "Madrid, España" o "Ginebra, Suiza", al más puro estilo de las películas antiguas.

Una persecución en coche que dura treinta segundos es uno de los pocos y fallidos intentos de amenizar la velada, pero Agentes secretos regresa pronto a un letargo que se hace eterno. Observamos algunos de los detalles típicos y absurdos de las películas de Hollywood, como el policía que mete el dedo en una bolsa de heroína y lo lame para averiguar su contenido o la infinita estulticia de un agente en el aeropuerto incapaz de diferenciar a un tipo con pelo de un calvo.





Cuando llega el tramo final, después de más de hora y media de monotonía, con desconcierto nos preguntamos "¿y eso es todo?". Verdaderamente es un proyecto fallido en todos sus frentes. Se apuesta por la intriga en perjuicio de la acción, y lo único que nos interesa de Agentes secretos es cuándo va a terminar semejante plomazo.


Puntuación: 3



T.O.: Agents secrets / Francia / 2004 / Dirección: Frédéric Schoendoerffer / Elenco: Vincent Cassel, Monica Bellucci, André Dussollier, Charles Berling, Najwa Nimri / Género: Intriga / Duración: 109 minutos

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